EL CIRCO DE LOS MENDICANTES

Texto, dirección e interpretación: Fernando Avila
Escenografía: Fabrizio Avila, Fernando Avila
Realización de muñecos: Fernando Avila
Asistencia técnica: Janos Alfaro, Fabrizio Avila.
Producción: Janos Alfaro.
Fotografías: Janos Alfaro y Jeremías Sartori 

SINOPSIS
Los mendigos dejan caer la mordaza, aunque para oídos sordos.  Intentan amedrentar los espectros de una moral maltrecha.  Opacan el sentido de la belleza.
Al grito estentóreo de "una moneda por favor" predican la insistencia de lo miserable.
Los mendigos pululan por la urbe sin ufanarse de esa condición.  Mimetizados con el fondo de miseria, van acarreando con el yugo esclavista de ser reducidos a la fauna urbana.
En el violento placer/suplicio del voyeurismo ajeno se aúnan.  En el humor que se decanta por las fisuras, ora de lo absurdo, ora de lo cáustico, mendigan (no el pan que saciaría la hambruna de sus entrañas, no el centavo ilícito que los deportaría a sus vicios) la miseria ajena.​

LA OBRA
Mediante el humor ácido y la ironía, la obra, presenta de forma consecutiva un variado número de mendigos, quienes vienen a ocupar los roles protagónicos. Dichos personajes, son rápidamente identificados por todas las personas que viven en cualquier gran ciudad, ya que la mendicidad (desafortunadamente) forma parte de la realidad social en que habitamos.
Estos personajes son presentados por Tersites quien, en su condición de anfitrión-verdugo, les da paso para que puedan quitarse el peso de sus historias a cambio de un poco de atención.
El marco de esta propuesta es el circo, con lo que se los descontextualiza (a los mendigos) de su hábitat cotidiano (es decir: la calle). Pues, el circo, es un símbolo histórico del esparcimiento y el entretenimiento, y en el contraste que se genera entre forma y contenido, se abre un espacio propicio para reflexionar, no sólo acerca de la condición de aquellas personas, sino también del rol que cada uno ocupamos en nuestra sociedad.
El objeto de la obra no es la denuncia, puesto que abarca una problemática que es evidente, si no que intenta ser un motor para ejercitar la reflexión a partir del hecho teatral.






PRENSA
 Crítica de Mónica Berman






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