Viedma, primera.


Con el camino por delante y ya pasados los primeros mil kilómetros en la nave espacial en que trascendemos la modorra de nuestras existencias, nos podemos sentar a saludar el pretérito inmediato que nos llenó de gente linda.
Viedma y Carmen de Patagones, aparecían en nuestro mapa como primer destino, más por el azar que por otra cosa.
Allí sólo bastó golpear una puerta y encontrarse con la generosidad de Iván (un teatrista nacido y criado frente al río Negro) y la calidez de su teatro: La higuera.
Luego brindar con Nati y comer tacos (riquísimos), conocer a sus hijos que son todos unas hermosas criaturitas llenas de energía. Jazmín, Juanita, Renata y Babil (que te pasó babil? que te pasó.)
Viajar así da gusto, porque es como moverse, pero estar siempre en casa.
En viedma, a sala llena, en la sala Juan Pavletich de La higuera los mirlos se quedaron afónicos.
Y en la calle, Tersites, volvió mendigando alguna risa.
Miles de gracias para todos ellos y esperamos volver a verlos pronto.