Compulsión de dejarse morir en palabras o crónicas de como sobrevivir a un otoño

  Hace un tiempo una persona que me inspira mucho cariño, y en quien confío a ciegas, me hizo escuchar, no sin piel de pollo, unas palabras en la voz de Cristina Banegas (cuya autoría además, le pertenece) que clamaban, como en una calma inestable, inquietud. 

  Transcribo algunos fragmentos

 "[...]La ficción como lo más real. [..]

Qué hacer con este cuerpo cuando no actúa. Cuando no está en ese extremo vértigo.

Dónde está cuando no está.
En ningún otro lugar. Como la contra escena exacta de la ficción.
De la correntada.
Qué hago cuando no actúo.
Axolotl.
Vivir con la sensación permanente de estar fuera de lugar.
[...]Abismo.
El público. La oscuridad. La bestia.
Y pegar, pegar sin parar. Demoler al público.
Demolerlo.
Actuar como si actuar fuera una venganza."
transcribo sin afán de nada, sólo como mecanismo de gritar en la voz de otro, o con la voz de otra.  Con ese súbito encuentro en frases de otra, que se hacen carne ahí.  Así, con esa sensación constante de incertidumbre cuando se pervive fuera de los espacios-tiempos representacionales, un poco empapado de alguna forma de hastío beligerante que roe los cotidianos, mas siempre expectante, al acecho de los paroxismos que se esconden o se disimulan en el hecho teatral; buscando dentro de los días que ora aplastan ora trascurren sin más, ese aire que libera los pulmones quizás un poco contaminados por los vicios de los días, esa sensación de caer dichosos al vacío de lo desconocido.
  Afortunada o decididamente, son a menudo encontrados, los espacios, los tiempos, las gentes; las tensiones se generan y a veces estalla o se queda ahí, en vilo, y así se vive.
Que hacer con este cuerpo cuando no actúa: actuar.
  Entonces... actuamos.  Vamos y venimos, nos arrastramos gustosos y hacemos equilibrio en los márgenes de los papeles que nos van quedando amontonados en el camino, etc.
  Y como el temor al hastío es tan grande, nos da pavor dejar de producir, dejar de actuar, dejar de chillar, ya sea en forma de mendigo o de mirlo o de algún engendro por venir...
  Por lo tanto, y calmando mis ansias dicharacheras, en estos últimos tiempos hicimos una parva de funciones del Circo y del Mirlo.
  Nos fuimos en la nave (que está un poco maltrecha, pero sólo de momento), a Azul, a la 22° fiesta del títere y la pasamos bomba, comimos rico, logramos (para no perder la costumbre, je) que una directora de escuela se fuera indignadísima después de presenciar una función del Mirlo (que, entre nos, y los 130 pibxs que la vieron, fue una función de esas en las que sale todo bien, en la que todo funciona como tiene que funcionar, que el público responde, que etc, etc): señora, salud por su troglodismo; estuvimos en escuelas que eran muuuy chiquitas y estaban muuuy lejos y en escuelas que estaban lejos de ser aptas para que los niñxs vayan (porque una escuela sin ventanas, en otoño y con la terrible humedad que hacía sentir el frío a más no poder, no es apta; y no está para nada bueno que los pibxs, esos pibxs (porque las escuelas del centro estaban divinas) por ser del fondo, de las afueras se queden bien afuera); fuimos a Ayacucho a hacer una función en un secundario y los pibx de la escuela la rompieron, gente ávida y con ganas de compartir así, es un placer encontrar.  Y por último terminamos haciendo una función en una peña folklórica entre gauchos y chacareras, vestidos de mendigo y de rumano, imperdible.  Y estaba lleno de elencos y teatreros y gente yendo de un taller a otro, de una función a otra, y Flavio que organizaba y llamaba por teléfono y que se iba de un lado para otro y etc.


  

  

 










Volvimos.

  Arrancamos la temporada teatral de la Biblioteca Fray Mocho, con el circo de los mendicantes y después nos fuimos a hacer otro Mirlo a Escobar a la Biblioteca 20 de diciembre y después volvimos para hacer otra función del Circo.
  Y en el medio de esas funciones, y ahora sí me pongo serio, tanto como para sacarme el sombrero y pasarme de renglón así como sí nada, displiscente, mirá





           ¡apa!, que me pongo como loco cuando estoy descocado, decía, entre medio, Charles y Leo nos abrieron una vez más las puertas de Tres Om, esa maravillosa casa surreal que se halla en San Andrés, e hicimos por primera vez la versión extendida de El circo de los mendicantes: mecánicas para el olvido o el hartazgo.  Y una vez más explotó de gente, tanta gente que no entraba, que terminaron mirando la obra desde la ventana.  Plagados de afecto, con reincidentes que ya la vieron dos o tres veces, que logran que se me ensanchen los ojos y me hagan contemplar azorado la situación.  Por esos resquicios de goce, por esos encuentros así, vivo los días en que no hay cabida para actuar.  El aburrimiento de a veces es redimido en esos días en que todo redunda de dicha.  Y tal vez el público también quería expectar como si fuera una venganza... o tal vez mi prosa inconexa y barroca sea la de un trasnochado o transnochado.  En fin, creo que el mundo agradece que ésto solo haga ebullición en puntos sensoriales y no tenga pretensión de destilar teoría ni mucho menos gramática y sintáxis (pues éstas últimas se retuercen en sus tumbas).

NOTA: LAS IMÁGENES DE ESA FUNCIÓN AÚN PERDURAN EN LA INCERTIDUMBRE DE LOS FORMATOS EXTRAÑOS, PERO PRONTO APARECEN POR AQUÍ



  Y así seguimos, kjahsdfkljhasdlkjfhsajkdhf (esto es una prueba para los valientes o los que no tienen nada mejor que hacer que seguir leyendo... éstos tiempos de los 140 caracteres hacen estragos en los textos de más de dos párrafos).  Decía, seguimos y seguimos siguiendo... porque se viene Junio, y Junio viene recargado de Teatro de Tersites porque... y debo ponerme un poco serio y hasta quizá deslice un lagrimón piantado por ahí... hemos de partir, bah, he de partir yo y tal vez otrxs, y otrxs se queden.  Pero lo cierto y seguro es que quien suscribe, retorna a los pagos neuquinos.  Por lo tanto, obras como Un Sillón Verde, El mirlo... , El circo... y El pequeño Organito para el teatro, ya no serán tan frecuentes por estos pagos bonaerenses.  
Pero no se preocupen, decía, Junio es Junio y se viene a todo trapo y con todo, parte de Tersites se va, pero no aún.  TODO ESTO SERÁ EN JUNIO, vamos por orden:
---------------------------------------
30/05 - 21:00 hs - Varieté Apocalíptica en Casa Tres Om [America 3192, San Andres] (Pequeño organito para el teatro)

DOMINGOS 1, 8 Y 22 DE JUNIO - 16:30 hs - Temporada de EL MIRLO BOLICHECHENO CANTA HASTA QUEDAR AFÓNICO (Últimas Afonías) en Sala Carlos Trigo [Pasaje de La Selva 4022, CABA]

06/06 - 21:30 hs - EL CIRCO DE LOS MENDICANTES: MECÁNICAS PARA EL OLVIDO O EL HARTAZGO (Versión extendida) en Casa Tres OM [America 3192, San Andres] 

VIERNES 13, 20 Y 27 DE JUNIO - 20:30 hs 
¡Al fin! Temporada de la última producción de 
Teatro de Tersites: UN SILLÓN VERDE 
en Teatro Pan y Arte [Boedo 876, CABA] 
Aviso importante: Las entradas anticipadas tienen descuento.

14/06 - 20:30 hs - EL CIRCO DE LOS MENDICANTES en espacio LaMultiforme [Baigorria 2433, Munro]

21/06 - 21:00 hs - GUTURALIZACIONES PARA EL FINAL DE LOS TIEMPOS, hasta la guturalización, siempre!. En Teatro La Otra Cosa [Bonpland 1660, CABA]

Y salú.  Sí, nos vamos, pero nos vamos tirando papel picado y haciendo todas las obras todas, en el mes del mundial (¿'? que nada tiene que ver con nuestra producción (salvo que eso signifique que vayas a ver las obras, en cuyo caso, sí, todo tiene que ver)) saturate las arterias de cháchara y jolgorio.