UNO. etc.

UNO: Pasa un tiempo considerable en donde se hinchan y deshinchan las ansiedades; los procesos ora llevan a la frustración ora instauran sonrisas autocráticas que se esfuman al instante siguiente; y en el fondo nada es tan importante, al menos dentro del teatro.  Así que saltamos como beodos o como saltimbanquis y nos vamos al DOS: nos limamos las modorras largas de las extremidades del espíritu, o algo así, e intentamos desempolvar y fracasamos.  El fracaso, siempre es un punto de partido más que interesante porque inmediatamente te brotás todo, te empiezan a aflorar, y a supurar al mismo tiempo, los TRES: vamos desde cero y hacemos todo de vuelta y CUATRO: vomitar o expeler o parir un circo con banderines y en el pretérito nos olvidamos de esas fotitos en un tubo con una lupa que te vendían por $2 a la salida.


Y así en cuatro sencillos pasos: la actualización informativa.



CINCO: Por esas cosas de la buracracia del destino Las Polainas de Buchardo se ha extraviado en un limbo.  Nos apena, pero no por eso vamos a poner cara de traste.  Por el contrario, brindamos y bailamos.  



(En el registro fotográfico del último ensayo podemos ver a Fabri (remera negra) aprendiendo a bailar tango con una muñeca hinchable, mientras Noa (vestida toda de blanco) intenta guiarlos, mientras Fer intenta imitarlos, siguiendo muy de cerca los movimientos a la vez que luce sus hermosos shorts de baño y su práctica sudadera blanca.  Y sí, el del fondo, con las gafas y el gorrito, es Igor, y no me pregunten por qué.  La otra persona no la reconozco a priori, pero supongo debe ser Marco Ciuccio que andaba por nuestros pagos villa lynchinos por aquellos días)