Final de gira...

Luego de deambular con los bártulos por el norte de la Argentina, hemos anclado la nave espacial (que por cierto ya andaba necesitando un respiro y una visita a los servicios de atención médica) en la capital del país, para asentarnos y utilizar dicha locación como punto de base.
De las últimas semanas nos quedan la alegría de viajar y el placer de conocer personas.  Y sobre todo la inmensa felicidad de poder aunarnos en el teatro.
Breve resumen de las andanzas se escribe en lista y se ve así:
Primero, san Miguel de Tucumán, el Pujllay, la gente del Mate Cocido y mas de 1400 personas que vieron la obra en un par de funciones.  
Luego, Catamarca, y meterse en las escuelas que van quedando relegadas por el paso del tiempo y las distancias y lo extraordinario de poder actuar radica en arrancar un par de risas y recibir a cambio la solidaridad y el afecto de un montón de personas, que de otro modo, nos hubiese sido casi imposible cruzar.  Resumen dentro del resumen, va así: Alto de las juntas, Agua de las palomas, El Alamito, La Alumbrera, Cóndor Huasi y Yunka Zuma.
Después, Salta, la hospitalidad de Germán y Charo, una función en el centro cultural América y... bueno, que después cada cual responda por sus noches (acá van las risas y la harina del carnaval).
Y por último, General Mosconi, específicamente campamento Vespucio, donde gracias a George Lucas y Emilio pasamos una estadía hermosa, pudimos presentarnos en su centro cultural y compartir unos días con ellos, personas dedicadas, dadas y sobre todo muy comprometidas con el trabajo; esas actitudes de profesionalismo, se agradecen sobremanera.
Y luego, nos fuimos separando los unos de los otros, algunos rumbearon para algunos lados y otros para otros y así dimos por terminada la segunda parte de la gira, pero habrá más.  Por fortuna, queremos más.  De momento estaremos junto al río de la Plata, pero la nave ya tomará vuelo nuevamente y hacia allá vamos... estaba pensando en citar una frase recontra cargada de cliché (sobre todo en el mundillo teatral) pero no propenderé hacia ese lugar en que Arlt nos confiaba el secreto de asegurarnos el futuro.  Sin prepotencia, pero con todas las ganas, seguimos; así como algún día íbamos arrancando, ahora, seguimos...